Conoce más sobre los tipos específicos de trastornos ansiedad:
Trastorno de ansiedad generalizada
La preocupación en cantidades moderadas tiene una función adaptativa, ya que puede ayudar a prepararnos para resolver problemas y tomar medidas para superar obstáculos.
Sin embargo, la tendencia a preocuparse excesiva e incontroladamente por numerosos temas (por ejemplo, las relaciones, la familia, las finanzas, el trabajo y la enfermedad) puede indicar que algo va mal.
También puede provocar síntomas como altos niveles de tensión, dificultad para relajarse, fatiga, incapacidad para concentrarse, irritabilidad e insomnio. La preocupación excesiva y estos síntomas asociados suelen hacer que las personas se sientan agotadas, impotentes, desesperadas y desmoralizadas.
Las personas que se describen a sí mismas como preocupadas crónicas suelen evitar las emociones y “vivir en el futuro”, dado que la preocupación está orientada al futuro. Además, la literatura de investigación sugiere que la preocupación excesiva está relacionada con el miedo a la incertidumbre, incluso cuando la probabilidad de un evento negativo es baja.
Las personas que se preocupan en exceso suelen hacerse preguntas del tipo “qué pasaría si”, lo que sólo sirve para resaltar la posibilidad de que se produzcan acontecimientos negativos y perjudiciales.
Con el tiempo, los individuos reconocen que están atrapados en un patrón de larga duración de sobreestimación de los riesgos y de sobreestimación de las consecuencias negativas; sin embargo, cuantos más intentos hay de obtener el control y evitar que se produzcan los acontecimientos negativos, mayor es la preocupación.
La investigación ha indicado que el tratamiento dirigido a la intolerancia a la incertidumbre puede ser beneficioso para controlar la preocupación incontrolable, así como para aprender a tolerar los pensamientos y sentimientos perturbadores.
Trastorno de ansiedad social
Otro de los tipos específicos de trastornos ansiedad es el trastorno de ansiedad social es uno de los trastornos de ansiedad más comunes. Los individuos con ansiedad social experimentan un miedo intenso en situaciones en las que pueden estar expuestos al escrutinio de los demás, como en las interacciones sociales, al ser observados o al actuar delante de otros.
Estas situaciones provocan la preocupación por la posibilidad de comportarse de una manera o mostrar síntomas de ansiedad que resultan embarazosos o sean juzgados negativamente (por ejemplo, el miedo a que los demás los consideren débiles, incompetentes, perdedores, aburridos o desagradables). Su ansiedad suele ir acompañada de sensaciones físicas como rubor, sudoración y “congelación”.
Las personas que padecen ansiedad social describen sentirse cohibidas, como si fueran el centro de atención. Suelen evitar las situaciones que desencadenan su ansiedad, como asistir a eventos sociales, conocer a personas desconocidas, entablar conversaciones triviales, tener citas, hacer una presentación, participar en una discusión de grupo, hablar con personas con autoridad, expresar pensamientos y opiniones y hacerse valer.
La ansiedad social puede conducir al aislamiento, la soledad, la reducción de la satisfacción y la intimidad en las relaciones y puede ser un obstáculo para el rendimiento escolar y/o laboral.
Trastorno de pánico
Una característica clave del trastorno de pánico son los ataques de pánico repetidos e inesperados que se producen en ausencia de cualquier peligro identificable. Un ataque de pánico implica un breve periodo de miedo intenso junto con experiencias como aceleración del corazón, dolor en el pecho, mareos, temblores, sensación de irrealidad, dificultad para respirar, etc. Los ataques de pánico se intensifican rápidamente y van acompañados de una sensación de peligro inminente o de temor y de un impulso abrumador de escapar.
El Trastorno de Pánico implica:
Ataques de pánico repetidos, así como una preocupación persistente (por ejemplo, por tener más ataques de pánico) o cambios en el comportamiento (por ejemplo, evitar situaciones que puedan desencadenar síntomas de pánico).
Por ejemplo, los individuos con Trastorno de Pánico a menudo se preocupan de que sus ataques indiquen la presencia de una enfermedad potencialmente mortal (por ejemplo, una enfermedad cardíaca) y pueden hacer excesivas visitas a su médico de cabecera o a los servicios de urgencias.
A otros les preocupa pasar vergüenza, desmayarse, perder el control o “volverse locos”. Estos temores suelen llevar a evitar situaciones o lugares asociados a ataques de pánico anteriores o en los que prevén que podría producirse otro.
El ciclo de miedo y evitación en el Trastorno de Pánico a menudo conduce a:
Un estrechamiento de la sensación de seguridad y comodidad y a una reducción de las actividades. Además, los individuos se vuelven muy conscientes de las funciones corporales normales; este tipo de vigilancia da lugar a un mayor escrutinio e interpretación de los primeros signos de un ataque de pánico, lo que puede crear un estado constante de hipervigilancia, preocupación y agotamiento emocional.
Sin tratamiento, el Trastorno de Pánico puede conducir a:
Ansiedad crónica, a visitas médicas innecesarias y a la agorafobia, así como a la dependencia de medicamentos (por ejemplo, benzodiacepinas como Ativan/Lorazepam, Rivotril/Clonazepam, Xanax/Alprazolam,). Aunque las benzodiacepinas pueden proporcionar cierto alivio y una mayor sensación de seguridad a corto plazo, pueden representar una forma de evitación y pueden erosionar la sensación de eficacia. El tratamiento psicológico, en particular la TCC, ha demostrado ser clínicamente eficaz para el Trastorno de Pánico y la Agorafobia.
Agorafobia
La agorafobia se caracteriza por la ansiedad de estar en lugares o situaciones de los que podría ser difícil escapar o en los que podría no haber ayuda disponible en caso de desarrollar síntomas de pánico u otros síntomas incapacitantes o embarazosos (por ejemplo, pérdida de control de esfínteres, vómitos).
Este miedo suele llevar a las personas a evitar una amplia gama de situaciones, como las multitudes, las colas, los ascensores, los lugares aislados, los atascos, los túneles, los autobuses, los aviones, los trenes, las salas de cine, estar solo en casa o estar demasiado lejos de ella.
Algunas personas con agorafobia son capaces de entrar en estas situaciones, pero con una incomodidad y ansiedad extremas. En estos casos, suelen encontrar formas de sentirse más seguras, como situarse cerca de una salida para escapar fácilmente o llevar a un familiar o amigo. Las personas con agorafobia suelen experimentar importantes interferencias en sus vidas. Pueden ser incapaces de trabajar, viajar, hacer los recados necesarios (por ejemplo, ir a la compra) o acudir a las citas.
Fobia específica
Las fobias específicas se caracterizan por temores intensos y excesivos o irracionales relacionados con una situación u objeto específico (por ejemplo, espacios cerrados pequeños, volar, agujas, alturas, arañas). Las personas suelen hacer todo lo posible para evitar las sensaciones incómodas y a menudo aterradoras asociadas a su fobia. Esta evitación puede dificultades ir a los lugares que les gustaría ir, o puede interferir con el trabajo o las actividades sociales.
Todos estos tipos específicos de trastornos ansiedad son tratados en nuestro Centro Psicológico Nilo en Málaga, no dude en contactar con nosotros para más información, estaremos encantados de atenderle y brindar nuestra ayuda.

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